SEBASTIÁN STREETER

Tengo 24 años y he sido pescador con mosca gran parte de mi vida. He tenido el privilegio de pescar la mayoría de nuestro territorio y soy un convencido de que la geografía de Chile hace de este un país único y con condiciones inigualables para la pesca con mosca y sus expediciones. Pesco no solamente por el gran desafío que esto implica, sino que también por que encuentro la excusa perfecta para mezclar todos los ámbitos que esto incluye. Desde las largas expediciones a lugares casi inaccesibles rodeados de bosque nativo, hasta la imperdonable cerveza de la tarde en la orilla de un río, fotografiando a un Martin Pescador mientras caza.
Desde los 15 años empecé a tomarme esto de la pesca con mosca más en serio, trabajando durante los meses de diciembre en tiendas del rubro y comenzando a hacer mis primeras clases de pesca con mosca y atado. Dejando el resto del verano para recorrer los cursos de agua del sur de Chile, principalmente los de la Región de Los Ríos. A los 19 años tuve la oportunidad de realizar una capacitación como instructor en Mendoza, experiencia que me sirvió para entender la pedagogía de este deporte, principalmente en el como lograr transmitir los conocimientos acerca del equipo, la mecánica del lanzamiento y la lectura de aguas; aspectos claves a considerar al momento de enfrentarse a cualquier situación de pesca. Actualmente, estoy terminando mis estudios de Derecho en la Universidad de los Andes. Aprovechando cada fin de semana para reunir a un grupo de amigos y partir a explorar el sinfín de ríos y lagunas de nuestra majestuosa cordillera.

Juan Grez

Juan Grez

Tengo 23 años y pesco con mosca desde que tengo memoria. Fui criado en Puerto Varas, donde tuve la oportunidad de recorrer y aprovechar al máximo el entorno natural de la Décima Región de Los Lagos. Llegué a la pesca con mosca gracias a mi papá, quien me incluyó en sus paseos de amigos desde que yo era muy chico. Desde ese momento nunca abandoné la pesca, y gracias a esa pasión pude llegar a lugares casi inaccesibles, motivado por la ilusión de encontrar la trucha soñada. Empecé a hacer clases de lanzamiento el año 2014, logrando introducir a muchas personas en esta "terapia" que significa para mí la pesca. Actualmente estoy titulándome de Ingeniería Comercial en la universidad Adolfo Ibañez y contando los días para poder estar pescando con las patas dentro del río, disfrutando una de las cosas que más me gusta hacer.

Martín Pfingsthorn

Martín Pfingsthorn

Nací en Puerto Varas el 93 y pretendo volver a esa zona lo antes posible. Es un entorno privilegiado con ríos, lagos y montañas espectaculares que siempre llamaron mi atención, y despertaron en mí las ganas de salir y conocerlo todo. Ahí surge también mi amor por la pesca. ¿Por qué pesco? Porque pescar es la mejor excusa para organizar un paseo con los amigos y salir a perderse hasta los más recónditos lugares donde quizás nadie ha llegado. Si pesco es gracias a que mi papá me enseñó y me motivó. Durante el colegio en Puerto Varas tuve la oportunidad de estar en un taller de pesca con mosca, dirigido por Roberto Gray. Esta experiencia formativa fue fundamental, ya que este profesor me traspasó todo su entusiasmo y luego, junto a mi grupo de amigos, pescar se convirtió en el mejor panorama posible. Pesco porque lo paso increíble pescando y porque lo único que necesito para hacerlo es un destino y la motivación. Y pretendo seguir haciéndolo mientras mis manos soporten el peso de una trucha al otro lado de la línea. Actualmente estoy estudiando Medicina en la Universidad Católica, y aprovecho cada fin de semana largo para volver al sur a reencontrarme con mis raíces.

Andrés Kaulen

Andrés Kaulen

Me inicié en la pesca a los 8 años. Hoy, con 28 años de edad, ha tenido la suerte de poder recorrer diferentes países del hemisferio norte buscando truchas, pero sin duda, el sur extremo de Chile es mi zona favorita, persiguiendo truchas en los ríos más recónditos de la patagonia. Luego de titularme de Ingeniero Civil, he pasado varias temporadas guiando en un lodge de pesca con mosca en la isla Navarino, en el Cabo de Hornos. No lo considero un trabajo por obligación, sino que es una de las cosas que más me gusta hacer: conocer la naturaleza a través de la pesca con mosca. He tenido la suerte de haber podido viajar a lugares como Alaska y Canadá, pescando algunas de las truchas más combativas y salvajes del mundo. Luego de volver a mí país, soy un convencido que Chile reúne condiciones inmejorables para el desarrollo de la pesca con mosca, y me excita la idea de poder contribuir a la difusión de estos atractivos, enseñando a la gente a pescar.